El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, viajó a la base naval de Guantánamo para advertir directamente a los líderes cubanos sobre las actividades de adquisición de armas que podrían provocar una confrontación militar con Estados Unidos. Esta visita diplomática de alto nivel representó un encuentro directo e inusual entre funcionarios de defensa estadounidenses y autoridades cubanas, lo que evidencia la postura firme del gobierno de Trump en materia de seguridad regional. Hegseth se dirigió a las tropas estacionadas en la base naval y, al mismo tiempo, envió un claro mensaje a La Habana sobre las consecuencias de adquirir armamento avanzado de naciones hostiles. El secretario de Defensa enfatizó que cualquier aumento significativo del poderío militar o adquisición de armas por parte de Cuba se consideraría una amenaza directa a los intereses de seguridad estadounidenses y a la estabilidad regional. La visita puso de manifiesto las tensiones persistentes entre Washington y La Habana, a pesar de los acercamientos diplomáticos y las negociaciones periódicas. Funcionarios militares estadounidenses indicaron que las evaluaciones de inteligencia han detectado un creciente interés cubano en adquirir sistemas de armas avanzados de Rusia y China, lo que motivó la advertencia.
La advertencia diplomática refleja la preocupación generalizada de Estados Unidos por la creciente influencia militar rusa y china en el hemisferio occidental, particularmente en naciones hostiles a los intereses estadounidenses. El Pentágono ha identificado a Cuba como una preocupación estratégica debido a su proximidad geográfica al territorio estadounidense y su histórica alianza con potencias adversarias. La visita de Hegseth a la Bahía de Guantánamo, el controvertido centro de detención militar estadounidense en suelo cubano, tuvo un peso simbólico en cuanto a la presencia militar estadounidense y su compromiso con la seguridad regional. Las autoridades cubanas no han respondido públicamente a la advertencia, aunque, según informes, los canales diplomáticos han transmitido la postura de La Habana de que la adquisición de armas representa un derecho soberano. Observadores internacionales han señalado que la advertencia refleja el enfoque más confrontativo de la administración Trump hacia las relaciones con Cuba en comparación con iniciativas diplomáticas anteriores. La visita ha suscitado debates sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y el potencial de una escalada militar en la región del Caribe. Analistas regionales han expresado su preocupación de que el aumento de las tensiones militares pueda desestabilizar el Caribe y complicar las relaciones humanitarias y económicas. El Pentágono ha indicado que se reforzará la preparación militar en la región para responder a cualquier amenaza militar cubana percibida.
